Vivimos inmersos en buscar lo material y vivir en la comodidad, pero no hemos pensado en nuestro futuro.

Vivimos inmersos en buscar lo material y vivir en la comodidad, pero no hemos pensado en nuestro futuro.

Vivimos inmersos en buscar lo material y vivir en la comodidad, pero no hemos pensado en nuestro futuro.
HAY QUE PREPARARNO PARA NUESTRA VEJEZ.

*LAS HISTORIAS QUE VIVEN LOS ADULTOS MAYORES DEL ASILO DE ANCIANOS, SON NUESTRO ESPEJO.

Apatzingán, Michoacán.- Maria García Contreras y Rafael Salas Reyes, de 74 y 83 años de edad, están cumpliendo aquel compromiso adquirido al contraer nupcias ante el altar, de “hasta que la muerte nos separe”.
Al igual que las otras 15 personas de la tercera edad, ellos, conviven diariamente dentro del edificio del asilo de ancianos “Bienaventurados los Pobres”, ubicado en calle Miguel Hidalgo 165 letra “A”, de la colonia El Varillero de esta ciudad.
Es un ir y venir por los amplios pasillos de esa estancia para quienes, por su edad y las enfermedades propias, han dejado de formar parte de la vida productiva.
En el ventanal, posa una imágen de Jesucristo, que vigila y dá fé y esperanza a a esas personas añosas, olvidadas, que hoy, están siendo atendidos con mucho profesionalismo por un grupo de personas altruistas, dirigidas por la encargada de ese lugar María García Hernández
Entre lo más doloroso para esos adultos mayores, es que algunos de sus familiares directos, les hecho sentir un estorbo en su vida,
Es cierto, ya no son los años aquellos, ya no hay alegrías, solo angustia y desesperación.
“No estaba preparado para cuando llegara a esta edad, -dice Guillermo- me ocupé de tener vehículos, casas, por vivir en la comodidad, pero, ¿cuándo llegó a mí la vejéz?…la verdad no me dí cuenta, por que cuando dejé aquella vida activa y productiva, me ví con el cabello canoso, con surcos en mi rostro y un costal de enfermedades a cuestas me dí cuenta que ya no era el mismo”.
“Por mi propia voluntad llegué a este asilo de ancianos, por que mi familia, había cambiado conmigo. Ya no podía darles dinero, ni comodidades”.
Sus compañeros de ese lugar María García Contreras y Rafael Salas, mientras tanto, dicen, “nosotros estamos bien gracias a DIOS, porque estamos juntitos, y venimos a este lugar por nuestra propia voluntad, no tenemos hijos, pero sí algunas enfermedades que ya no nos permitieron permanecer en la casa”.
Los ojitos brillosos, ávidos de ver a sus familiares llegar a visitarlos, de aquellos 17 ancianitos, hacen una larga espera en la sala de ese lugar, atisbando desde lejos hacia el barandal que dá a la calle, con una luz de esperanza.
El asilo de ancianos “Bienaventurados Los Pobres”, es un lugar donde se les dá alimentación, comida y atención médica, cariño y afecto, a toda persona que llega ahí, y nada tiene un costo económico para ellos, dijo la responsable de ese lugar María García Hernández.
Por ende, tenemos muchas necesidades para atender al cien por ciento a nuestros ancianitos, lo que actualmente ocupamos es, *un convertidor de óxigeno para tres enfermos de asma, *un aspirador de secreciones, *una báscula estadimétrica, *leche deslactosada, *fruta y verdura suave, *jabón para baño, *cloro, *detergente, y * pañales de calzón y de cama.
A todos los que tengan el corazón bondadoso para apoyar a este asilo de ancianos con lo antes descrito, se les agradecerá infinitamente, pues sabemos que los apatzinguenses, además de honestos y trabajadores, somos muy solidarios ante la situación vulnerable de los demás”, dijo María García Hernánandez.

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